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Nueve de cada diez inmuebles de Cáceres necesitan reformas energéticas

Nueve de cada diez inmuebles de Cáceres necesitan reformas energéticas

Los edificios son ya los terceros factores de contaminación tras la industria y el tráfico, por sus emisiones y altos consumos (gastan el 40% total de la energía que se genera). Tras su apariencia tranquila y hogareña, las viviendas se están convirtiendo en un perjuicio para el medioambiente y para el propio bolsillo de sus inquilinos, que son quienes pagan directamente las facturas. España está lejos de la tendencia europea hacia la sostenibilidad, y Cáceres no es precisamente una excepción: nueve de cada diez inmuebles necesitan reformas de eficiencia energética que permitirían un ahorro tanto en emisiones de gases invernadero como en la hucha familiar.

Estas medidas permitirían reducir la factura más de 1.500 euros al año, pero incluso sin entrar en obras ni grandes desembolsos se puede rebajar hasta 200 euros anuales según la web de ahorro ‘Kelisto.es’. Entonces… ¿por qué el parque de viviendas de la capital cacereña no se renueva? “Porque todavía nos encontramos a años luz de otros países europeos, que llevan décadas en la lucha por conseguir hogares más sostenibles, mediante normativas y ayudas que facilitan un buen aislamiento (fachadas, tejados, ventanas…) y un gasto energético razonable (calorímetros, placas fotovoltaicas, luces de led…)”. Así lo explican Manuel Martín Pavón y Manuel Martín Díaz-Jiménez, ambos al frente de una de las administraciones de fincas más veteranas de Cáceres, quienes calculan que un 90% de las viviendas requieren actualizarse, pero el primer paso es que los ciudadanos se conciencien, “porque pagarán menos”.

 

CACERES: CASAS F O G Hay un hecho que lo dice todo. Desde junio del año 2013 se exige el Certificado de Eficiencia Energética para casas en venta o alquiler, una etiqueta que clasifica los inmuebles de la A a la G dependiendo del consumo y de las emisiones de CO2. Pues bien, en Cáceres la mayoría de las viviendas tienen la catalogación más baja, F o G, cuando lo deseable sería como mínimo D o E. En dicho baremo intervienen muchos factores que pueden mejorarse: la envolvente del edificios, el tipo de iluminación…

“Y ésa es una labor esencial de los administradores de fincas, que tenemos la responsabilidad de trasladar a los ciudadanos las opciones de mejora, cómo realizarlas y la posible financiación, porque cualquier inversión al respecto se traduce en ahorro para nuestros administrados”, indica Manuel Martín Pavón.

Por ejemplo, esta administración de fincas lleva años cambiando los fluorescentes por led en sus comunidades, fomentando las ventajas de las placas solares térmicas, hablando de la importancia de la envolvente de los edificios, o aconsejando el cambio de las calderas de calefacción por otras más ecológicas y económicas… “El problema es que el nuevo código técnico que recoge parte de estas exigencias –cierto grado de aislamiento, automatización en la iluminación de espacios comunes, placas solares para el agua caliente sanitaria…– entró en vigor en 2007, cuando ya se habían construido la mayoría de las viviendas del boom inmobiliario y cuando empezó la crisis”, explica Manuel Martín Díaz-Jiménez. Por tanto, hay pocas viviendas nuevas adaptadas al código: solo una decena de edificios en Cáceres y las últimas unifamiliares. Todas las anteriores deben hacerlo por iniciativa de los inquilinos y a cuenta de ellos.

¿Qué ocurre entonces con estos inmuebles que necesitan ajustes? El principal problema es que existen pocas subvenciones. “Cuando vamos a una comunidad de propietarios con un proyecto de reformar de fachada para hacerla ventilada, que permitirá un ahorro de por vida de más del 40% de la energía, lo que supondría unos 300-400 euros solo en la calefacción anual, los propietarios pueden llegar a planteárselo si existen ayudas y financiación, pero lo descartan por completo si no hay respaldo”, explica Manuel Martín Pavón.

En este sentido, la línea de ayudas más eficaz ha sido la concedida por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (programa Pareer), destinada a edificios y unifamiliares, vigente hasta 2020. Otorga un alto porcentaje a fondo perdido y permite financiar el resto hasta doce años con un interés similar al Euribor, para reformas que aumenten la eficiencia energética: mejora de la envolvente térmica de los inmuebles, mejora de la iluminación, o sustitución de las instalaciones térmicas (calefacción) por biomasa o energía geotérmica. “Es una buena subvención, con ella gestionamos el cambio de una primera cubierta en Cáceres para lograr una mejora en el Certificado de Eficiencia Energética”, explica Manuel Martín Pavón.

 

OTRA SUBVENCION La Junta de Extremadura también contempla ayudas incluidas en el Plan de Rehabilitación 2013-2016, pero inicialmente se sacaron a través de agentes rehabilitadores (aparejadores) y por un sistema de concurrencia competitiva que obligaba a tener siempre los informes listos sin ninguna certeza de si se iban a conseguir. No obstante, hace pocos días se han modificado y ya puede solicitarlas directamente cualquier persona física o jurídica cuando lo desee, aunque existe un alto porcentaje de la obra que queda sin cobertura y aún se mantienen altas exigencias en el papeleo, según explican los profesionales.

Todos estos objetivos se enmarcan en el horizonte 2020 de la Unión Europea, recogidos en la Directiva 2012/27/UE, que consiste en haber reducido ese año un 20% las emisiones de gases efecto invernadero, obtener un 20% de la energía de fuentes renovables, y aumentar un 20% la eficiencia energética

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